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25 de mayo de 2009 • 17:33

Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, de Rivera

Una reproducción del mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, de Diego Rivera, se exhibe en la estación Zócalo del metro de la ciudad de México

Diego Rivera Foto: Terra Networks México S.A. de C.V.
Diego Rivera
Foto: Terra Networks México S.A. de C.V.
 

Ciudad de México (México). Una reproducción del mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, de Diego Rivera, se exhibe, junto con fotografías del artista, en los pasillos de la estación Zócalo del Sistema de Transporte Colectivo Metro, en el Distrito Federal, hasta el 29 de mayo.

Además del mural, los usuarios pueden apreciar fotografías de Diego Rivera que muestran cómo pintó el mural; fotografías del extinto Hotel del Prado, lugar que albergaba el mural y cómo fue transportado, después del temblor de 1985, a su nuevo espacio en el Museo Mural Diego Rivera del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA).

Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central fue concebido como el relato de un sueño que Diego Rivera realizó en 1947, originalmente para el salón comedor Versalles del Hotel del Prado. En 1960 se decidió trasladarlo al vestíbulo del hotel hasta que los sismos de 1985 provocaron daños irreparables al edificio del hotel y tuvo que trasladarse a su ubicación actual.

Diego Rivera, en un imaginario paseo por la Alameda, nos hace partícipes de los recuerdos de su niñez y juventud a través de algunos personajes que conoció; al mismo tiempo realiza una síntesis de la historia de México, representada por los protagonistas más significativos; para ello el artista se documentó e investigó en diversas fuentes.

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Compuesto por tres grandes secciones, el recorrido comienza del lado izquierdo, en donde se evoca la Conquista y la época colonial con el quemadero de la Santa Inquisición ubicado a un costado del convento de San Diego. También refleja los grandes acontecimientos del siglo XIX como la Independencia, la invasión norteamericana, los once periodos presidenciales del general Santa Anna, la intervención francesa y la Reforma.

El segundo segmento está compuesto, en primer término, por cuatro figuras centrales: Diego Rivera, la Calavera Catrina y su autor, el grabador José Guadalupe Posada, al que veía trabajar diariamente en su camino a la Academia de San Carlos, y por el héroe cubano José Martí.

En esta parte, Rivera se autorretrata como niño de nueve años que va de la mano de la "muerte" Y evoca la época porfirista, así como a los testigos y actores de ese momento. El niño Diego aparece custodiado por su tercera esposa, la pintora Frida Kahlo, quien lo rodea como una madre que prodiga un abrazo tierno y amoroso.

La tercera sección aborda los movimientos campesinos y las luchas populares que culminaron en el movimiento revolucionario de 1910 y el período posrevolucionario, simbolizados por las figuras de la familia campesina, el joven obrero y el obrero revolucionario. El México moderno está representado por una simbólica figura presidencial, la nueva burguesía, la arquitectura contemporánea y la industria. En este fragmento aparecen sus hijas Guadalupe y Ruth Rivera Marín, su gran amiga Rosa Covarrubias y su segunda esposa Guadalupe Marín.

En este mural estamos representados todos los mexicanos, las diferentes clases sociales, la diversidad del mestizaje, la riqueza de los tipos que conformamos la sociedad mexicana, éste es el espejo en el que todos nos podemos ver reflejados.

El Museo Mural Diego Rivera se encuentra ubicado en el cruce de Colón y Balderas, en el Centro Histórico y abre de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas. Entrada libre los domingos.